Juan Antonio

Cebrián

 

Rosaventero,

un homenaje de

Juan Manuel Moratinos

(con alguna humilde colaboración )

 

 

In memoriam

Hilos de luna

¡Son hilos de luna!
Los brillos de las hojas que tiemblan con la brisa…
O…, ¿No es la brisa?
No…, es la palabra
perfecta, melodiosa, rítmica, en canción,
¡es la voz de Juan!

Como el río que se precipita entre los guijarros, tu voz en torrente.
Como el viento de otoño, tu voz en luz.
La luz que no era en ti sino anhelo.

¡Es el hálito de la tierra!
Y los retales de la noche en mágica zarabanda…
O ¿es soplo?
No…, es la palabra
es la mano tendida a través de la nada,
¡es la voz de Juan!

Como la energía que permite el otoño.
O la primavera, ¡qué más da!
La luz que regalaba quien no conocía sus engaños.

¡Es el murmullo del mar!
De un mar cuna en nana permanente…
O ¿es oración?
No…, es la palabra
es la mano del rapsoda que nos llevaba por la Historia,
¡es la voz de Juan!

Como el volcán.
Como la sagrada vibración del Universo
templando tus cuerdas vocales

Hoy, tu voz es espíritu…
y tu espíritu, aliento…
y desde el silencio estruendo….
y tus bromas nos ponen alas, como a Miguel, el del sol y los trigos.
Hilos de luna que seguirán derramándose por el infinito
incomprensible
donde todos seremos algún día tu voz.

No, no es otra cosa… ni siquiera el roce de las hojas secas de este otoño…
Ese susurro que te acompañara siempre,

¡es la voz de Juan!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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